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Figuras soñadas y cuentos de paisajes pintados, crean espacios imaginados, que al contemplador no les queda extraños. Caracteres obstinados y formas en ellas mismas absortas, realiza Dawidowski como objeto de sus pinturas. Mujeres dirigen su vista hacia la lejanía, la una atrevida provocando, la otra retirandose en silencio. Estas figuras lucen gracia, encanto y elegancia. Los paisajes, inundados de luz, describen en un conjunto de ideas y realidad, situaciones de la vida en los países del sur. Monika Kira Dawidowski enseña figuras, gráficas y solitarias en óleo y en técnicas mezcladas. Ella invita al contemplador a un viaje en el mundo sensual. Las gráficas de Monika Kira Dawidowski respiran una voluptuosidad sutil y directa, que hará caerse al que quiera retirarse. Con todo eso, ella no teme ni la descripción de fantasías eróticas ni tampoco memorias estilísticas. Sus alusiones despiertan recuerdos, difícil decir de qué. “Lo primero inmóvil conmueve móvil como un amor” – si este teorema de Aristóteles es verídico, entonces se encontrará esta magia divina en los cuadros y en las pinturas de Davidovski, ellas atraen, fascinan al contemplador. Con ansia deplorable, se la deja finalmente retirar, para palpar, que hay que volver a esos cuadros. Son obras que a uno no lo deja tranquilo. En sus gráficas la artista prefiere una raya clara, que separe los colores como también importante de no importante. La capacidad de percepción de las formas del contemplador no será nunca aumentadas, él sabrá siempre, lo que un cuadro de Dawidowski quiere declarar – y por ello cae él en una trampa plausible. Porque raramente son sus obras lo que ellas simulan y nunca solamente esto. Su magia es profinda y esa profundidad es la propia alma del contemplador. Y por ello la pintora no le da al contemplador ninguna otra adivinanza a la que el mismo se la propone. Y en este sentido son los cuadros de Dawidowski obras mágicas, que por la mobilidad que producen ellas mismas quedan inmóviles.
Profesor Doctor Wilhelm Schwarz
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